Elige una tarea reconocible
Piensa en una petición que recibiste esta semana. Describe qué llegó, quién lo atendió, dónde buscó la información y cuál fue el resultado. Un caso completo ayuda más que una lista de posibilidades abstractas.
Localiza la información
Anota si el contexto vive en correo, documentos, hojas de cálculo, una aplicación o en la memoria de alguien. Para la primera conversación basta una descripción: no envíes contraseñas, datos de clientes ni documentos internos.
Explica las excepciones
Cuenta qué pasa cuando falta un dato, una persona no responde o cambia una condición. Estas situaciones suelen decidir qué puede automatizarse y dónde hace falta revisión.
Define qué quieres poder cambiar
Elige una observación: menos pasos manuales, menos consultas para encontrar un dato, un estado más claro o un siguiente paso que no se olvida. Si no conoces el punto de partida, la primera tarea puede ser medirlo.
Si el proyecto es una web
- Qué vendes y qué quieres que entienda quien llega.
- A qué público y zona te diriges.
- Qué web, dominio y contenido tienes hoy.
- Qué quieres que ocurra: consulta, reserva, visita o compra.
- Quién gestionará mensajes, contenido y mantenimiento.
Una ficha para tu equipo
Puedes reunirlo en cinco líneas: tarea; información; personas; límites; resultado esperado. Después añade un ejemplo anónimo y aquello que todavía no sabes.
Cuéntanos el punto de partida ↗